Megarrelatos, violencias e intervenciones en tiempos de pandemia

Por Ruth Lemos*

El contexto de aislamiento social producto de la pandemia profundizó el paradigma cultural de las violencias por razón de género sobre las mujeres y las disidencias sexuales. Los sentidos que instituyeron los megarrelatos durante estos meses nos obligan a intervenir en la realidad desde una postura ético política que le imprima al Estado responsabilidades y a las Universidades compromiso social para convertirnos en agentes de cambio.

 

La pandemia abre una disputa de interpretaciones y de narrativasHan cambiado las circunstancias, por lo que se vuelve necesario abrir horizontes, pensar el futuro, comprender el presente en su complejidad, tareas claves para transformar las injusticias y las desigualdades (Grimson, 2020)[2]. La propuesta es reflexionar acerca de algunas claves de lecturas con las que estamos mirando, observando, leyendo, comprendiendo y trabajando en el campo de las violencias en contexto de aislamiento/pandemia y compartir la experiencia de dicha acción de extensión. Nos parece fundamental asumir una postura ético política para luchar contra las violencias. Y en este sentido,  es que nos posicionamos desde los enfoques de derechos humanos, género e interseccionalidad.

El enfoque de los derechos humanos abarca lo que se conoce como derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales, los cuales se reconocen a todas las personas sin discriminación por razones de sexo-género-sexualidad, procedencias, religión, edad, clase social, etc. Se trata de un cuerpo indivisible e interdependiente, incorporado en los tratados internacionales de los derechos humanos y de legislación interna, de manera que han de ser garantizados por los Estados a la ciudadanía.

Entre los principios consagrados se encuentra el acceso a justicia y de debida diligencia. El acceso a la justicia comprende todos los procedimientos que se tramitan no sólo en el Poder Judicial, sino también a todos aquellos seguidos ante autoridades que se pronuncian sobre la determinación de derechos y obligaciones (Soms y Belmonte, 2014)[3]. La debida diligencia consiste en las medidas que el Estado debe tomar para garantizar los derechos humanos de todas las personas.

En segundo lugar, el enfoque de género posibilita revisar, develar, reclamar las diferentes oportunidades que tienen mujeres, personas transexuales, travestis, transgénero, intersex, varones; visibilizar, comprender y explicar los distintos papeles que culturalmente se les asignan y analizar las inequidades existentes en las interrelaciones.

Este enfoque “no sólo se ocupa de las mujeres y lo femenino, del lugar devaluado y discriminado, subordinado u omitido que éstas detentan con relación a lo masculino, sino que ha ampliado sus campos de investigación incluyendo estudios sobre diversidad sexual (Cantore y otras, 2012: 191)[4]. La “cuestión de género”, como desigualdad estructural nos permea. Atraviesa los cuerpos, las instituciones, las normativas, las prácticas profesionales. Su transformación requiere por lo tanto de una mirada profesional ética, política, crítica y sólida en lo conceptual.

Por su parte, la interseccionalidad es una expresión teórica y metodológica que da cuenta de la percepción cruzada o imbricada de las relaciones de poder. El término, creado por Crenshaw en los 80, entiende a la identidad a partir de factores mutuamente relacionados y dependientes como la raza, el género, la clase, la sexualidad, la discapacidad, la edad, entre otros. Propone comprender las relaciones sociales como “realizaciones situadas”, es decir, contextos en los cuales las interacciones de las categorías antes mencionadas actualizan las mismas y les confieren su significado.

Megarrelatos, cultura patriarcal y resistencias

Planteado los enfoques, que nos ayudan en la reflexión y en la comprensión de las violencias, nos interesa, desde la acción de extensión, analizar los megarrelatos que circulan en la sociedad respecto a: las vinculaciones que asocian pandemia-violencias; a los autores de las violencias y a las personas en situación de violencias. Detectar y analizar estas narrativas nos permite deconstruirlas y proponer  campañas de prevención y abordaje de las mismas.

18.-Violencia-mediática

Los megarrelatos “fundamentan relaciones jerárquicas y de desigualdad cuando inscriben una cierta estructura social como “natural”, “esencial” u “ontológica”, por tanto irreversible, ya sea entre varones y mujeres, o entre personas blancas y negras; nativas y extranjeras, heterosexuales y homosexuales. Solo un amplio y profundo trabajo analítico puede contribuir a echar luz sobre los mecanismos de exclusión y las tramas de discriminación y ocultamiento entre los que la violencia es su faz descarnadamente visible, pero no la única. Múltiples variables de exclusión y de violencias se potencian hasta cristalizarse en nuestra sociedad” (Femenías, 2019: 5)[5].

Es por ello que nos interesa especialmente el carácter performativo de los megarrelatos y su análisis, el estatuto performativo y no solamente descriptivo de estas enunciaciones, a los efectos de desvelar los efectos políticos y los juegos de poder que se esconden tras las teorías y prácticas del discurso (Sáez y Preciado, 2004)[6].

En cuanto a la relación pandemia-violencias que aparece desde los megarrelatos, podemos mencionar: el virus como castigo divino, la violencia como pandemia y la cuarentena como algo mortal.

El virus como castigo divino

La concepción del virus como “castigo de la divinidad” fue propuesta por Amalia Granata[7], militante contra la interrupción voluntaria del embarazo, que encendió la polémica en las redes al publicar un tuit en el que vinculó el coronavirus con el aborto. La diputada escribió: “Quisieron legalizar la muerte y la muerte vino a visitarlos… El virus no afecta a niños y tuvieron que suspender la ley de asesinato seguro y gratuito. Casualidad?”. Granata asocia el virus a una plaga, a una enfermedad, desde una concepción religiosa de pecado y de castigo a la sociedad por militar a favor de la legalización del aborto. Al cruce le salió la vicegobernadora de Santa Fe, quien planteó fuertemente:

“Yo creo que al debate por el aborto hay que darlo igual, la pandemia no debe frenar la reflexión”[8]

Marcó así, una postura a favor del debate y de la lucha. El repudio a la publicación de Granata también provino de muchos sectores de los movimientos de mujeres y feministas.

La violencia como “pandemia”

En segundo lugar, circula un megarrelato que afirma que la “violencia es una pandemia”. Esta concepción de violencia la sostienen organismos como ONU Mujeres, que, por ejemplo el 6 de abril del 2020 en su sitio web, publicó una declaración de la Directora Ejecutiva con el siguiente título: “Violencia contra las mujeres: la pandemia en la sombra”[9].

La violencia no es una pandemia, impacta en la salud pero no es una enfermedad.

Por otra parte, la persona que ejerce violencia no está enferma. Esta idea justifica y naturaliza las violencias, ya que si quien maltrata es una persona enferma, hay que “curarla” y su violencia es disculpada. Las violencias son violaciones a los derechos humanos de las personas, medicalizar el tema impide la anticipación  y nos deja en un lugar de afectación que nos confunde el pensamiento, nos deja sin acción y  sin decisión política.

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El  femicidio, la violación, la violencia de género no son enfermedades, sino que se encuentran extendidas de modo amenazante sobre todas las mujeres y sexualidades disidentes como contracara de los privilegios de quienes detentan las condiciones de poder hegemónico (Maffía, 2020)[10].

La cuarentena como “algo mortal”

Otra idea que circula es la de “cuarentena mortal”, con la que algunos medios titulan los feminicidios en tiempos de aislamiento. Así leemos: «Cuarentena mortal: asesinó a su ex mujer y la abandonó en un camino vecinal»[11], y otro titular que plantea «Cuarentena mortal. 18 femicidios en los primeros 23 días de aislamiento”[12].

El aislamiento aumenta el riesgo de las personas en situación de violencia, pero poner el foco en la cuarentena es desresponsabilizar a quien ejerce las violencias.

Lo mortal son los asesinatos que cometen los femicidas en contexto de aislamiento. Para Maffia (2020) las situaciones de violencia no estuvieron en la agenda cuando se propuso el aislamiento. “… hay que ver quiénes se sientan a pensar en la sociedad y a qué intereses y puntos de vista representan. Hay gente que se ha sentado muy a menudo a ver qué pasa con la pandemia, algunos especialistas en virología, economistas, empresarios, sindicalistas, pero las mujeres y el tema de la violencia no han estado presentes allí” (Maffia, 2020: 1)[13].

Unicef Argentina explicó que el contexto de emergencia y aislamiento aumenta los riesgos de violencia contra mujeres y niñas, especialmente en lo referido a la violencia intrafamiliar, la sobrecarga de actividades domésticas, el abuso sexual y la violencia de género, debido al aumento de las tensiones en el hogar y la menor posibilidad de tener contacto con efectores de salud, del sistema educativo o los organismos de protección de derechos. Considera fundamental que las políticas públicas de prevención y abordaje de la violencia sean consideradas prioritarios y cuenten con recursos suficientes para hacer frente a estas situaciones y no profundicen las inequidades sociales[14].

¿Quiénes ejercen violencia?

Un segundo grupo de megarrelatos circula respecto a los autores de las violencias, tanto hombres como integrantes de instituciones que las ejercen. Respecto a los hombres, son presentados como autores de “célebres crímenes”. Infobae publicó el 25 de mayo del 2020 la noticia de la muerte del múltiple femicida Ricardo Barreda, de la siguiente manera: «El odontólogo platense había sido condenado a prisión perpetua por asesinar el 15 de noviembre de 1992, en su casa, a su mujer, sus dos hijas y su suegra, en uno de los crímenes más célebres de la historia argentina»[15].

Evidentemente, en la construcción de las noticias “El sexismo se cuela en las crónicas, el patriarcado dice presente” (Barcaglioni, 2005: 75)[16]. Los feminicidios no tienen nada de célebre, tampoco los femicidas.

Chejter (2005)[17] remarca la importancia de la categoría femicidio, el concepto es útil porque indica el carácter social y generalizado de la violencia basada en la inequidad de género y cuestiona los argumentos que tienden a disculpar y a representar a los agresores como “locos” o a concebir estas muertes como “crímenes pasionales”, o bien, a atenuar su importancia. En este sentido, para Cisneros, “cuando un hombre mata a una mujer, este crimen se inscribe en el cuadro de una relación de dominación masculina y de subordinación femenina. Se trata de un crimen cometido con la finalidad de controlar a la mujer, a quien el hombre ha convertido en su objeto de posesión. Por lo tanto, el recurso de la violencia por parte de los hombres es instrumental y no constituye una pérdida de control, sino más bien una toma de control” (Cisneros, 2005: 25)[18].

Otros discursos disculpan el ejercicio de la violencia del hombre, como por ejemplo el  estrés por el encierro en aislamiento. Una de las frases que se escuchó en estos tiempos fue la de Rafael Cavagna, Intendente de Nogoyá, que afirmó: «…sé que no es fácil estar conviviendo todos los días con tu señora, con los hijos, porque te cansa la situación»[19]. Cuando hizo esta declaración, 29 de marzo del 2020,  en lo que iba del año ya se sumaban más de 65 feminicidios en el país. Este tipo de mensajes machistas disculpan y alientan a quienes ejercen las violencias. Como funcionario debe luchar por prevenir y abordar las situaciones de violencia, no alentarlas y justificarlas. Sus palabras también recibieron el repudio generalizado en redes sociales.

Siguiendo con otras afirmaciones que pusieron en alerta a los movimientos de mujeres y feministas fue la afirmación de Fernando Rivarola, fiscal de Rawson, provincia de Chubut, que justificó la violación en patota como desahogo sexual”[20], con una evidente falta de perspectiva de género en su dictamen firmado justo, al cumplirse cinco años del primer Ni Una Menos, el 3 de junio del 2020. Desahogo sexual, abuso deshonesto y lujuriosos manoseos, son términos “considerados representativos de una justicia patriarcal, que necesita cambios urgentes”, afirma María Elena Barbagelata, integrante de la Legislación Penal y Mujeres y Diversidad de la Cámara de Diputados de la Nación[21].

Frente a éste escenario de violencias surge una “propuesta”, y es que las mujeres portemos armas para defendernos. Santiago Terán, fiscal de Cutral-có, propuso que las mujeres debemos circular con armas para evitar la violencia de género y maltrató a la periodista Lucila Trujillo mientras lo entrevistaba. “¡Elegí, sí o no! ¡O matás o te matan!”, presionó a la periodista que no estaba de acuerdo con esa postura. El fiscal la agredió amenazándola al decirle “conmigo no te vas a hacer la torita»[22]. Tanto la violencia ejercida por el funcionario como su idea fue repudiada por los movimientos de mujeres y feministas. Las mujeres no tenemos que portar armas para defendernos de femicidas y violadores. El Estado debe prevenir, proteger, investigar, sancionar y erradicar cualquier tipo de violencia.

23.-Violencia-contra-la-libertad-reproductiva

Sin embargo, al contrario de lo anterior, enfrentamos posturas que plantean la utilización de la violencia institucional que se recrudece en tiempos de pandemia. Así leímos o escuchamos en las noticias, titulares tales como “Murió en una comisaría tras violar la cuarentena…”[23], o cuando nos enteramos con horror que Florencia Magalí Morales, de 39 años, quien el 5 de abril había salido en bicicleta a buscar comida, fue detenida y encerrada en una celda, presuntamente por haber “violado la cuarentena”. Esa tarde la encontraron ahorcada en la comisaría donde se encontraba detenida. “Mi hermana no se suicidó, la mató la policía”[24], denunció Andrea Morales, su hermana, en reclamo de justicia.

La Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) informó que a 90 días de decretarse el aislamiento, el organismo ya había publicado casi 50 reportes con denuncias de todo tipo sobre violencia policial y de otras fuerzas a lo largo y ancho del país: golpizas, torturas, asesinatos, violaciones y desaparición forzada, hechos en los que han participado policías federales, provinciales, municipales, gendarmería, prefectura y servicios penitenciarios[25]. Como señala Follari “el peligro del retorno a la impunidad no es sólo potencial: se han registrado y denunciado hechos violentos protagonizados por policías… Algunos han entendido que se reinstaló la permisividad para los abusos y violaciones a derechos y garantías de la ciudadanía” (Follari, 2020: 12)[26].

Por otra parte, estas violencias institucionales reforzaron el miedo que tiene la persona en situación de violencia, que si sale de su casa a realizar una denuncia, viola el aislamiento. A nivel nacional y provincial se estableció una normativa priorizando la protección de las víctimas, estableciendo que en estos casos, trasladarse a una institución judicial o policial a realizar una denuncia, no es penado.

El Gobierno nacional exceptuó de la cuarentena a quienes salgan para denunciar hechos de violencia de género, situaciones consideradas dentro de los “supuestos de fuerza mayor”, definidas como excepciones a la cuarentena.

Se trata de un permiso especial para las mujeres o personas de la comunidad LGTTBI que sufran este tipo de situaciones, quienes pueden requerir auxilio, asistencia o protección ante las circunstancias de agresión. En este caso, al igual que en el anterior, la víctima no podrá ser acusada de poner en riesgo la salud pública por  salir de su vivienda. Las personas que necesiten realizan una denuncia pueden salir solas, con sus hijos e hijas e incluso acompañadas por otra persona[27]. La medida fue anunciada en la Resolución 15/2020 del ministerio de Mujeres, Género y Diversidad de la Nación, publicada en el Boletín Oficial el 5 de abril del corriente año. Si bien esta excepción ya estaba contemplada en el concepto de fuerza mayor del Decreto 297/2020, desde el ministerio se reforzó la información.

Sin embargo, también observamos situaciones de violencia institucional contra personas trans. El título de Crónica “En plena pandemia arman un trío con una travesti en un auto y quedan presos[28] plantea una relación directa entre la identidad de género travesti/trans y una acción delictiva cualquiera sea. Esto constituye violencia mediática y deja ver a todas luces la discriminación.

También integrantes de pueblos originarios sufrieron violencia institucional. Tal como ocurrió con personas del pueblo nación Qom en Chaco[29], a principios de junio del 2020. En un primer momento no había personas imputadas en la causa y la familia no contaba con profesionales del derecho que les representaran para su defensa. El Comité contra la Tortura pidió la detención de policías. En todos los episodios de abusos y apremios hacia integrantes de pueblos originarios, siempre hay un sesgo de discriminación por su condición étnica, un choque cultural permanente, tal como hemos planteado desde el enfoque interseccional.

Por otra parte, jóvenes y adultos varones sufrieron violencias y fueron víctimas de abuso de autoridad, apremios ilegales, incluso en algunos casos con el asesinato como desenlace, tal como ocurrió con Facundo Astudillo Castro. El Observatorio Social Antirrepresivo de La Izquierda Diario relevó diversas fuentes y concluyó que, desde el 20 de marzo al 7 de agosto del 2020, murieron 67 personas por gatillo fácil u otras formas de violencia policial y penitenciaria[30].

Las niñas, adolescentes y jóvenes sufren en mayor medida que los hombres las situaciones de violencia. Tal como en Corrientes, que obligaron a gestar a una niña de 10 años que fue abusada sexualmente por la pareja de su madre[31]. De acuerdo con datos de Unicef, cada 3 horas se obliga a una niña y/o adolescente a gestar, parir y criar. El 80 por ciento de estos embarazos es producto de violencia sexual intrafamiliar. En todos los casos la “sospecha moral”, diría Segato (2019)[32], recae en las víctimas, las que resultan “culpables”, desde una concepción posicionada en la cultura patriarcal. Tal como Julieta Del Pino, santafesina de 19 años que fue víctima de feminicidio y que Clarín títuló: “Pregonaba el ni una menos y fue víctima de femicidio”[33], poniendo el foco en la víctima. El titular generó todo tipo de repudio en las redes.

Una de las últimas “novedades” nos la dio Ricardo Bussi, presidente del Bloque de Fuerza Republicana de Tucumán, cuando al discutirse la adhesión de dicha provincia a la Ley Micaela afirmó: “El hombre y la mujer no son iguales, no conozco casos de asesinatos por el hecho de ser mujer. Eso del femicidio me parece totalmente extraño a esta sociedad”, considerando que el feminismo es para él una “moda”[34]. Negó cualquier tipo de femicidio por la condición de mujer, en desconocimiento del Código Penal, de la historia de los movimientos feministas y de los motivos del feminicidio de Micaela García.

Muy por el contrario de lo que afirma Bussi, la Casa del Encuentro publicó el 17 de setiembre del 2020, que en 182 días de aislamiento obligatorio ya se habían perpetrado 129 femicidios, 2 transfemicidios y 5 femicidios vinculados de varones[35].  No son sólo cifras, son personas a las que el Estado no protegió de la violencia de género.

En Entre Ríos, según el Registro Judicial de Causas y Antecedentes de Violencia de la Oficina de Violencia de Género de los tribunales provinciales, se cometieron dos feminicidios, el de Romina Roda en La Paz y el de Julieta Riera en Paraná[36]. Según este Registro, del 20 de marzo del 2020 al 04 de setiembre del corriente año, se tramitaron 4.505 expedientes de violencia familiar, contra la mujer y penales[37].

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En este contexto, la Acción de Extensión en Emergencia #MeQuedoEnCasa #SinViolencia de la Facultad de Trabajo Social, UNER y de la Oficina de Violencia de Género del Poder Judicial de Entre Ríos, propuso campañas de difusión del derecho a una vida libre de violencia y de acceso a la denuncia de situaciones de violencia familiar y/o contra la mujer, mediante la instrumentación de la  modalidad virtual de formulario de denuncia.

La ciberacción es una herramienta que el feminismo ha comenzado a implementar con campañas en las redes. Hay incluso autoras que hablan de una cuarta ola, que tendría como características la importancia de las redes sociales para promover el activismo online, su visibilidad global a gran escala y la repercusión mediática de las celebridades que la promueven.

A través de las redes y de los medios de comunicación desde la Acción de Extensión se realizaron las campañas. Asimismo está disponible para consultas una página de Facebook  En casa sin violencia,  y una cuenta en Instagram @encasasinviolencia

Se difundió una campaña con 25 flyers  que atiende diferentes aspectos en la prevención de las violencias por razón de género.

Siguiendo con las acciones, se difundió el link del formulario de denuncia de violencia que se encuentra disponible en la web del Poder Judicial.

Y editamos un video de difusión del Formulario de Denuncia Judicial de Violencia que  facilita la información y accesibiliza el ingreso al formulario.

Tanto la fan page como las publicaciones (información, videos, flyers, etc.) fueron compartidas por el Área de Comunicación de la Facultad de Trabajo Social y Prensa de Tribunales. También de manera conjunta se compartió la estadística y se elaboró un informe respecto a la cantidad de denuncias recibidas, y el informe final de la acción de extensión.

Desde entonces, se recibieron 210 denuncias de todos los departamentos de la provincia de Entre Ríos, las cuales se volcaron de manera on line a través del formulario web. En cada caso, se concretó la derivación de las denuncias desde la Oficina de Violencia de Género hacia los organismos judiciales competentes, para su tramitación urgente.

En este sentido, creemos que tales acciones de extensión inciden directamente en el contexto de emergencia, ya que  facilita a las personas que necesitan realizar denuncias por violencia familiar y/o contra la mujer, una herramienta web de denuncia, como así también, tomar conocimiento de los derechos que con el ejercicio de las violencias son vulnerados y que requieren de la protección del Estado. Sin embargo, a pesar de los avances normativos y de diferentes campañas de prevención y abordajes de la problemática de distintos organismos e instituciones, las violencias sexistas no han cesado y en contextos de aislamiento obligatorio deben potenciarse los recursos del Estado vinculados al acceso rápido y efectivo a la justicia.

Sabemos que falta mucho por hacer. Tal como afirmó Simone de Beauvoir: “No olvidéis nunca que bastará con una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres se cuestionen. Estos derechos nunca son adquiridos. Deberéis permanecer alerta toda la vida”.

 


*Ruth Lemos es Licenciada en Trabajo Social,  Magister en Trabajo Social, Doctoranda del Doctorado en Ciencias Sociales, UNER. Diplomada en Prevención y Tratamiento de la Violencia, UBP. Fue Secretaria y Jueza de Paz Suplente en el Juzgado de Paz de Viale, Entre Ríos. Integra actualmente la Oficina de Violencia de Género del Poder Judicial de Entre Ríos. Docente, extensionista e investigadora de la Facultad de Trabajo Social, Universidad Nacional de Entre Ríos. Docente de la Especialización en Trabajo Social Forense de la UNL y de la UNR (Aprobada por Resolución N°211-20 C.D de fecha 8.7.2020 de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales) Es integrante de la Red de  Trabajo Social Forense de Entre Ríos; de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina y de la Asociación de la Magistratura y la Función Judicial de Entre Ríos. Compiladora de libros,  autora de capítulos de libros y de artículos sobre las temáticas: derechos humanos, género, interseccionalidad, familia, violencia y pedagogía universitaria. Expositora en eventos académicos a nivel nacional e internacional.


 

[1] En este artículo nos proponemos repensar las situaciones de violencias sexistas en tiempos de COVID-19, compartiendo algunas preguntas y reflexiones que hemos intercambiado al interior del equipo de extensión #Mequedoencasa #Sinviolencia perteneciente a la Facultad de Trabajo Social de la UNER. El equipo de la acción se encuentra integrado por profesionales del campo del trabajo social, Mg. Ruth Lemos, Lic. Silvia Esperanza Primo y Lic. Aldo Albornoz; de la abogacía, Abogadas Yanina Mariel Yzet y Emilia Rolandelli Bértoli; de la psicología, Mg. Virginia Bravo; de la psicopedagogía Dra. Fabiola Iglesia; de la lengua de señas, Intérprete en Lengua de Señas Evelyn Giménez y estudiantes de trabajo social Emilia Rolandelli Bértoli, y de ciencia política, Antonella Weiss.

[2] Grimson, Alejandro (compilador) (2020). El futuro después del Covid- 19. Buenos Aires: Argentina Unida.

[3] Soms, Francisco; Belmonte, Alejandro[en línea] (2014). Acceso a la justicia en Mendoza, necesidades y posibilidades. [Consulta: 11 de octubre del 2020]  Disponible en: http://www.politicaspublicas.uncu.edu.ar/upload/ACCESO_A_LA_JUSTICIA.pdf

[4] Cantore, Laura; Durán, Valeria; Assandri, Mónica; García Gilardoni, Virginia; Vanzan, Soledad; Ochoa, Jimena. (2012). Género y violencia: una nueva mirada. En: Lloveras, Nora, Orlandi, Olga. La violencia y el género. Análisis interdisciplinario. Córdoba: Nuevo Enfoque Jurídico.

 

[5] Femenías, María Luisa (2020). Violencia de sexo-género: una mirada a las tramas profundas. En Lemos, Ruth Noemí (compiladora). Políticas, prácticas y saberes en violencia familiar y contra la mujer.  Paraná: EDUNER (en edición).

[6] Sáez, Javier; Preciado, Beatríz  (2004). Prólogo. En Butler, Judith. Lenguaje, poder e identidad. Madrid: Editorial Síntesis.

[7] Polémica en las redes. Amalia Granata y un controvertido tuit que mezcló el aborto con el coronavirus y disparó críticas. [en línea]  Clarín, 14 de marzo del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.clarin.com/sociedad/amalia-granata-controvertido-tuit-mezclo-aborto-coronavirus-disparo-criticas_0_OHScIY7P.html

[8] Rodenas, Alejandra. Vicegobernadora de Santa Fe. Lo dijo el 5 de mayo del 2020 en el Programa “Lo intempestivo” que conducen  Luciana Peker,  María Sztajnszrajber y Darío Sztajnszrajber en 93.7 Radio Nacional Rock.

[9] Violencia contra las mujeres: la pandemia en la sombra. Declaración de Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres. [en línea]  ONU Mujeres, 6 de abril de 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.unwomen.org/es/news/stories/2020/4/statement-ed-phumzile-violence-against-women-during-pandemic

[10] Maffia, Diana (2020). Violencia de género, ¿la otra pandemia? En: Grimson, Alejandro (compilador). El futuro después del Covid- 19. Buenos Aires: Argentina Unida.

[11] Femicidio en White. Cuarentena mortal: asesinó a su ex mujer y la abandonó en un camino vecinal. [en línea] La Brújula, 21 de marzo del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: labrujula24.com/notas/2020/03/21/cuarentena-mortal-asesino-a-su-ex-mujer-y-la-abandono-en-un-camino-vecinal-n48461/

[12] Cuarentena mortal. 18 femicidios en los primeros 23 días de aislamiento. [en línea]  Voces escritas, s/f.  [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: http://vocesescritas.com.ar/sitio/cuarentena-mortal-18-femicidios-en-los-primeros-23-dias-de-aislamiento/

 

[13] Rosales, Nicolás [en línea] (2020). Entrevista a Diana Maffia. Esta distancia es mucho más grande que una prevención. La Retaguardia, 4 de octubre del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020]. Disponible en: http://www.laretaguardia.com.ar/2020/10/diana-maffia-esta-distancia-es-mucho.html

[14] Víctimas ocultas: Unicef  alerta sobre el aumento de la violencia hacia niños y niñas durante el aislamiento preventivo del COVID. [en línea]  Unicef, 10 de abril del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.unicef.org/argentina/comunicados-prensa/victimas-ocultas-unicef-alerta-violencia-ninos

[15] Murió el femicida Ricardo Barreda. [en línea]  Infobae, 25 de mayo del 2020.  [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2020/05/25/murio-el-femicida-ricardo-barreda/

[16] Barcaglioni, Gabriela (2005) Femicidio: cómo los medios construyen las noticias.  En Barcaglione, Gabriela; Chejter, Silvia; Cisneros, Susana; Fontenla, Marta; Kohan, Jimena; Labrecque, Marie France; Pérez, Diego. Femicidios e impunidad. Buenos Aires: CECYM. Centro de Encuentros Cultura y Mujer.

[17] Chejter, Silvia (2005). Prólogo. En Barcaglione, Gabriela; Chejter, Silvia; Cisneros, Susana; Fontenla, Marta; Kohan, Jimena; Labrecque, Marie France; Pérez, Diego. Femicidios e impunidad. Buenos Aires: CECYM. Centro de Encuentros Cultura y Mujer.

[18] Cisneros, Susana (2005). El femicidio íntimo.  En Barcaglione, Gabriela; Chejter, Silvia; Cisneros, Susana; Fontenla, Marta; Kohan, Jimena; Labrecque, Marie France; Pérez, Diego. Femicidios e impunidad. Buenos Aires: CECYM. Centro de Encuentros Cultura y Mujer.

[19] «Sé que no es fácil convivir con tu señora y tus hijos», el exabrupto de un intendente [en línea] Uno Entre Ríos. 29 de marzo del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en https://www.unoentrerios.com.ar/la-provincia/se-que-no-es-facil-convivir-tu-senora-y-tus-hijos-el-exabrupto-un-intendente-n2574128.html

[20] Quién es el fiscal que justificó la violación en patota como «desahogo sexual» [en línea]  Página 12. 5 de junio del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/270309-quien-es-el-fiscal-que-justifico-la-violacion-en-patota-como.

[21] Molina, Silvina [en línea]  (2020). «Desahogo sexual», uno de los términos que se busca cambiar en las causas de género. Télam, 13 de junio del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.telam.com.ar/notas/202006/476034-desahogo-sexual-terminos-busca-cambiar-causas-genero.html

[22] El fiscal que agredió a la periodista cuando hablaban de violencia de género: «Conmigo no te vas a hacer la torita» [en línea] Página 12, 6 de agosto del 2020.  [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/283452-el-fiscal-que-agredio-a-la-periodista-cuando-hablaban-de-vio

[23] Murió en una comisaría tras violar la cuarentena y su familia debe pagar  por una nueva autopsia [en línea]  Clarín, 5 de mayo del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.clarin.com/policiales/murio-comisaria-violar-cuarentena-familia-debe-pagar-nueva-autopsia_0_z7WPkhx4A.html

[24] Mi hermana no se suicidó, la mató la policía [en línea]. Cosecha Roja, 20 de junio del 2020.  [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en:  http://cosecharoja.org/mi-hermana-no-se-suicido-la-mato-la-policia/

[25] Informe de la situación represiva  90 días de cuarentena [en línea]. CORREPI, 20 de junio del 2020.  [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: http://www.correpi.org/2020/informe-de-la-situacion-represiva-a-90-dias-de-cuarentena/

[26] Follari, Roberto (2020). Después del aislamiento. En Grimson, Alejandro (compilador). El futuro después del Covid- 19. Buenos Aires: Argentina Unida.

[27] La medida fue anunciada en la Resolución 15/2020 del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad de la Nación, publicada en el Boletín Oficial el 5 de abril del corriente año. Si bien esta excepción ya estaba contemplada en el concepto de «fuerza mayor» del Decreto 297/2020 desde el ministerio se reforzó la información.

[28] En plena pandemia armar un trío con una travesti  en un auto y quedan presos [en línea]. Crónica, 27 de junio del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.cronica.com.ar/policiales/En-plena-pandemia-arman-un-trio-con-un-travesti-en-un-auto-y-acaban-presos-20200627-0016.html

[29] Mayer, Adriana [en línea]  (2020).  Ataque a familia qom: el Comité contra la Tortura pedirá la detención de los policías. Página 12, 5 de junio del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.pagina12.com.ar/270246-ataque-a-familia-qom-el-comite-contra-la-tortura-pedira-la-d

[30] Informe: las fuerzas represivas del Estado mataron a una persona cada dos días en cuarentena [en línea]. La izquierda diario, 7 de agosto del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://aizquierdadiario.com/Informe-las-fuerzas-represivas-del-Estado-mataron-a-una-persona-cada-dos-dias-en-cuarentena

[31] Una nena de 10 años fue abusada y está internada con un embarazo a término [en línea]. Cba240.como.ar, 3 de setiembre del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en: https://www.cba24n.com.ar/sucesos/una-nena-de-10-anos-fue-abusada–esta-internada-con-un-embarazo-a-termino_a5f50fbde4820286d85b72de4

[32] Rita Segato: los femicidios y violencia de género se corrigen en la sociedad [en línea]. Diario Digital Femenino, 31 de agosto del 2017. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en https://diariofemenino.com.ar/rita-segato-en-salta-los-femicidios-y-violencia-de-genero-se-corrigen-en-la-sociedad/

[33] Pregonaba el ni una menos y fue víctima de femicidio, fue publicado por Clarín el 26 de julio del 2020. Frente al repudio que generó el titular ya no se encuentra disponible en la web. 

[34] Polémicas declaraciones de Ricardo Bussi: “El hombre y la mujer no son iguales, no conozco casos de asesinatos por el hecho de ser mujer” [en línea].  Infobae, 13 de mayo del 2020. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en https://www.infobae.com/sociedad/2020/05/13/polemicas-declaraciones-de-ricardo-bussi-el-hombre-y-la-mujer-no-son-iguales-no-conozco-casos-de-asesinatos-por-el-solo-hecho-de-ser-mujer/

 [35] Informe publicado por La Casa del Encuentro [en línea]. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en http://www.lacasadelencuentro.org/index.html

[36] Romina Roda, La Paz. 25 de abril del 2020. de 22 años. El femicida fue su ex pareja,  Jonatán Rivero, con quien tenía una hija en común. Julieta Riera. Paraná. 30 de abril del 2020, de 23 años, fue golpeada, estrangulada y arrojada desde el balcón de un octavo piso en Paraná por  Jorge Julián Christe.

[37] Informe REJUCAV Violencia familiar y contra la mujer durante la pandemia de COVID-19- Setiembre 2020 [en línea]. [Consulta: 11 de octubre del 2020] Disponible en http://cjg.jusentrerios.gov.ar/18/09/2020/informe-rejucav-cuarentena-del-20-de-marzo-al-04-de-septiembre-septiembre-2020/